"...
el sexo les importa una semilla de pepino. Puden vivir perfectamente son él. Pero como no queda muy de macho decir eso, se lo pasan fingiendo estar perpetuamente alzados".
"Muchos prefieren ver un partido de fútbol por televisión, comer un buen plato de paella o hasta dormir una siesta a pierna suelta antes que tener que sacarse toda la ropa sólo para conformar como pueda las exigencias de la mujer que tiene al lado".
"Según parece, tendremos que seguir actuando con ellos como hacía nuestra abuela y nos aconsejaba nuestra madre: haciéndonos las difíciles. Porque si llegan a enterarse de cuánto más sexuales somos nosotras que ellos, corremos el riesgo de asustarlos a los pobrecitos".
En fin. Esto lo tendrán que decir los hombres, si su "virilidad" les permite decir la verdad. Pero vamos, algo me dice que habrá disensiones...

De lo que sí puedo opinar, y con vehemncia, es del capítulo
"Haciendo el amor". Atended a sus teorías.
"Hay muchas fantasías en la mente humana con respecto a las múltiples maneras de hacer el amor [...] Pero la vida real y el arte nos demuestran otra cosa: que las fantasías sexuales más exóticas están muy pero que muy bien para que sigan siendo lo que son: fantasías".
"Cuando en las películas nos quieren mostrar a una pareja enamorada haciendo el amor, la forma en que lo hacen es siempre la misma: él sobre ella, o ella sobre él, pero en la pose tradicional [...] Todas las películas que hablan de relaciones hombre-mujer, muestran parejas haciendo el amor
exclusivamente en esa pose [...] Y como dicen que el arte imita la vida..."
"¿Cuántas poses estrambóticas puede adoptar una parejas para hacer el amor antes de acalambrarse una pantorrila, torcerse un brazo o clavarle la rodilla en la ingle al otro? [...] Se llega así a una conclusión inevitbale: las posiciones no ortodoxas serán sexys pero no cómodas. O serán cómodas pero nos distraen demasiado como para alcanzar el orgasmo. Nos ocupan demasiado tiempo mental pensando en no lastimar, esguinzar, cansar ni pellizcar al otro, con lo cual uno no puede relajarse y simplemente sentir el amor y el climax de lo que se acerca.
A veces un poco de imaginación suele ser un entretenido rodeo previo a optar al fin por la pose tradicional".
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El exotismo a la hora de hacer el amor sería algo así como extender, postergándolo, el momento supremo de hacerlo de la manera más cómoda, fácil y antigua". Además es bueno ver la cara que pone la persona amada cuando llega al orgasmo, una de las visiones más bellas de la vida. (puaaaj)"
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Las posiciones extrañas no son más que divagaciones y rodeo en torno al tema central. Por algo es que hace tiempo que los directores de cine decidieron que la posición más romántica para hacer el amot no es haciendo contornsiones ni en cuclillas ni nada del
Kama Sutra, sino el simple abrazo donde no sobran codos ni se incrustan rodillas".
Pero a ver, ¿cuántos codos y rodillas tiene esta mujer? Y lo más importante, ¿qué tipo de tristes experiencias sexuales ha tenido para llegar a afirmar que
el misionero es la mejor posición para hacer el amor?
Y no olvidemos que el cine, básicamente el que nos invade -el americano- es puritanismo a tope y evita escenas que puedan ser ofensivas -o demasiado porno-para el espectador y optan por la más panoli. Que no está mal, pero evidentemente no tiene por qué ser la mejor o el "tema central" de la película. Que tu pareja te ponga mirando a Cuenca no significa que por eso te quiera menos.