miércoles, julio 05, 2006

Saliendo de la Normalidad

Al volver a casa he visto un chico que fotografiaba unas bolsas de basura y los desperdicios que se apilaban junto a un contenedor de basura de mi calle (o la de mis padres, debería empezar a adecir, jeje). Me ha dado la sensación de que lo hacía por motivaciones artísticas, en primer lugar por su atuendo y también básicamente por el tipo de cámara que llevaba. Es decir, no era ningún inspector de Sanidad recopilando material para su próximo memorando.

Sin embargo, no he sido la única que ha avistado esta curiosa escena. Unas quinceañeras, ajustadas como sardinillas y pintadas como puertecitas han abierto la boca como boquerones e inmediatamente han iniciado una tanda de risitas y cómplices empujoncitos. Bastante normal, por otro lado.

Lo que quizá ellas no han contemplado es que son muchas veces tomas de este tipo las que se convierten en estandartes de nuestra sociedad, ganan premios y acaban haciendo acto de presencia en todos los dominicales. Entonces les damos algún valor, e incluso hay quien las eleva a categoría artística del más alto nivel y exquisitez proletaria.

Todo esto me ha dado que pensar y he llegado a la conclusión de que no importa el tema que trates a la hora de escribir, pintar o componer. Es la manera en que lo mimas y le das forma. A veces hay interpretaciones más allá de nuestras narices que se nos escapan, y lo extraño nos produce estupor y por lo tanto, risa. No obstante, en cuanto más de tres personas han repetido la misma acción, ya lo incluimos dentro de nuestros parámetros de lo "normalizado". Pero, ¿qué es normal?

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